martes, 27 de octubre de 2009

Mentiras que no se ven.

-Ella, con todo el escritorio lleno de clinex, y dándole una vez más al play para volver a escuchar esa canción... Rápidamente se secó las lágrimas y se hizo la fuerte, la dura, la que nada le importa, la que siempre está bien... Salió de su habitación, con el alma casi en los pies, se arregló, maquillando las huellas de sus lágrimas para que nadie lo notase, se puso su chaqueta y dibujo una gran sonrisa, tan grande que nadie notó lo que estaba pasando.

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