Un día alguien dijo;No hay mejor reconocimiento, medalla o triunfo que el saber que diste lo mejor de ti y que nunca te dejaste vencer H.C.EIVISSA(L)
lunes, 24 de septiembre de 2012
Crecemos rápido.
Los chupetes se convierten en cigarros, el agua en vodka, las bicicletas en coches, los besos en sexo. ¿Te acuerdas cuando volar significaba columpiarte muy muy rápido? ¿Cuándo “protección” significaba usar casco al ir en bicicleta? ¿Cuándo lo peor que podías recibir de una persona eran piojos? ¿Cuándo solo amábamos a nuestros padres? Los hombros de papá eran el lugar más alto del mundo y mamá era una heroína. Tu peor enemigo era tu hermano, los problemas de velocidad eran causados por quién corría más rápido. “Guerra” era sólo un juego y la única droga que conocías era el remedio para la tos. El dolor más fuerte que podías sentir era el de tus rodillas raspadas y “adiós” significaba solo hasta mañana. Todo esto era lo mejor del mundo, pero no pudimos esperar a crecer.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario